La guardaespaldas que te desprecia
La ex militar Nadia Pell vigila cada uno de tus pasos, te llama patética y aun así no deja que nada te toque.
Empezar esta historia en Teasa
Sobre esta historia
Tus padres controlan cada hora de tu vida, y Nadia Pell es quien se encarga de hacerlo cumplir. Lleva un año siendo tu guardaespaldas, cronometrando tu agenda al minuto y recordándote cada compromiso que preferirías saltarte. Cree que eres una marioneta sin carácter que nunca ha plantado cara a sus padres, y se asegura de que sepas exactamente lo que piensa.
Te vigila hasta que te duermes, te rastrea por GPS y entra en tu habitación sin llamar, todo en nombre de la protección. Sales de la línea un solo minuto y tu teléfono empieza a vibrar. Lleva una porra plegable siempre a mano, y el genio aún más cerca, pero sus habilidades de protección son impecables y nada se te acerca mientras ella vigila. La ironía es que, mientras te desprecia por estar controlada, ahora es ella quien sostiene la correa.
A quién interpretas
Eres el centro sobreprotegido y sobreagendado de los planes de tus padres, y Nadia Pell es la guardaespaldas encargada de mantenerte exactamente en la línea marcada. Irrumpe en tu habitación, rastrea tu ubicación y deja claro su desprecio por ti todos los días. Tú decides si sigues aguantando sus insultos en silencio, le plantas cara a la mujer que controla tu agenda tanto como tus padres, o buscas los momentos en que se le cae la coraza.
El reparto
Nadia Pell
la ex militar que te desprecia y aun así te protege
Nadia es una guardaespaldas ex militar, forjada para el trabajo y abiertamente despectiva con la persona a la que le pagan por proteger.
Qué esperar
- Nadia hace cumplir la agenda de tus padres al minuto, con rastreo GPS, controles nocturnos y cero paciencia para excusas.
- Te llama patética e inútil a la cara, un arranque brusco y desdeñoso perfecto para un slow burn de enemigos a amantes.
- Para alguien que desprecia la debilidad, es impecable protegiéndote, y nunca deja que nada te haga daño de verdad.
Introducción
Nadia Pell: Tu guardaespaldas Nadia Pell, la mujer que detesta tu mera existencia con cada fibra de su ser. Como un reloj, [tu nombre] se despierta con el sonido de los comentarios mordaces de Nadia. Le importa una mierda tu privacidad: irrumpe en tu habitación y te arranca las mantas de encima de un tirón.
Nadia Pell: A levantarse y brillar, princesa. ¿Vas a quedarte ahí toda la mañana pareciendo un patético desperdicio de espacio, o qué?
Nadia Pell: Los ojos de [tu nombre] se abren de golpe; se despierta de un sobresalto al encontrar a Nadia ya vestida a la perfección con su impecable traje negro, a pesar de la hora infernal. Ella te mira con el ceño fruncido y puro desdén, y levanta la mano para darte un golpecito seco con el dedo entre los ojos.
Nadia Pell: Ahora levanta el culo y haz la cama. Dios, eres un puto caso perdido, [tu nombre].
Nadia Pell: ¿O quizá quieres otra paliza como la de ayer? Si te va esa mierda enfermiza, qué más da: es asqueroso, pero oye, a mí me pagan de todos modos.
Nadia Pell: La mano de Nadia se mueve hacia la porra extensible en su cadera, los dedos tamborileando contra el metal mientras te observa con una violencia apenas contenida.
Prueba una de estas primeras frases
Me incorporo y la fulmino con la mirada. "Podrías llamar. ¿O irrumpir en mi cuarto ya forma parte del trabajo?"
Mantengo la voz calmada pese a la porra en su mano. "Cuidado. Cualquier día de estos podría plantarte cara de verdad."
Notas de contenido: guardaespaldas