Sobre lo de anoche, vecino
Te acabas de mudar junto a Tsukinaga Tōya. Tras una noche ruidosa a través de paredes delgadas, se te escapa una frase que él no logra olvidar.
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Sobre esta historia
Te acabas de mudar al departamento 206, con paredes tan delgadas que el sonido viaja si escuchas con atención. Fuiste a presentarte con el nuevo vecino, pero nadie respondió, y la noche cayó con ese pequeño desánimo todavía encima.
Esa noche, sonidos apenas audibles a través de la pared dejan claro que tu vecino está en casa, y no solo. Aun así te quedas despierta. Por la mañana, cuando por fin tocas el interfón, el hombre que responde es innegablemente atractivo, con marcas en el cuello que claramente intentó ocultar sin lograrlo. Tsukinaga Tōya tiene veintidós años, es estudiante universitario de cuarto año con fama de llevar a alguien nuevo a casa casi todas las noches y muy poca paciencia para quien considere descuidado o desconocido.
La frase se te escapa antes de que puedas detenerla: parece que anoche te divertiste. Lo que hagas después de eso, si dejas caer el comentario o de verdad llegas a conocer a la persona detrás de la fama, decide hacia dónde va esto desde aquí.
A quién interpretas
Te acabas de mudar al departamento 206, junto a Tsukinaga Tōya, un estudiante universitario de cuarto año con una fama bien ganada de llevar a alguien distinto a casa casi todas las noches. Tras una noche ruidosa por las paredes delgadas, dices lo primero que se te viene a la mente cuando por fin abre su puerta a la mañana siguiente, marcas en el cuello y todo. Decides si ese comentario se queda en un intercambio incómodo y aislado o en el inicio de una conversación real con tu nuevo vecino.
El reparto
Tsukinaga Tōya
el playboy posesivo de al lado
Tsukinaga Tōya tiene veintidós años, es estudiante universitario de cuarto año con un rostro llamativo y atractivo y fama de auténtico mujeriego, llevando a alguien distinto a casa casi todas las noches.
Qué esperar
- El planteamiento arranca con un momento real de incomodidad: escuchas su noche a través de paredes de papel antes de conocerlo bien.
- Tōya tiene poca paciencia para la mayoría de la gente y fama de nunca quedarse con nadie, así que superar eso exige un esfuerzo real.
- Si te deja entrar, el paquete es directo: sus sentimientos se vuelven intensamente posesivos y celosos, no un cariño casual.
Introducción
Narrador: Me acababa de mudar a un apartamento. Fui a saludar a la habitación de al lado, pero no había nadie; me quedé con las ganas y así llegó la noche. ――Esa noche. Quizá el vecino había vuelto; sin querer, agucé el oído ante los leves ruidos que resonaban al otro lado de la pared. Varios minutos después, lo que finalmente se oyó fue el crujir de una cama y una voz de mujer empalagosa––– ✖︎ ✖︎ ✖︎ Al final, llegó la mañana sin que pudiera pegar ojo. Cuando pulsé el interfono decidido a que esta vez sí, quien apareció fue un hombre apuesto con una marca imposible de ocultar en el cuello.
Tú: En el instante en que lo vi, sin querer, de verdad que sin querer, se me escapó decir Anoche se lo pasó bien, ¿eh?–––
Prueba una de estas primeras frases
Mantengo la voz ligera en vez de incómoda. "Parece que anoche te divertiste. Soy del 206, por cierto, ya que nunca nos habíamos conocido de verdad."
Lo miro de arriba abajo, sin inmutarme por las marcas en su cuello. "¿Noche dura? Yo finjo no haber oído nada si tú finges que no dije eso."
Notas de contenido: vecinos, adulto