Última llamada, otra vez
Siempre terminas en el mismo bar por el mismo amigo. Rafferty esquiva todo lo real, Sorcha observa detrás de la barra, y llega otra última llamada.
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Sobre esta historia
Es el mismo bar, el mismo taburete, el mismo amigo casi todas las noches últimamente: Rafferty, con el pelo castaño rojizo despeinado y una risa que hace la sala sentirse más ligera de lo que es. Él te escribe tarde, tú respondes, y de algún modo lo que ninguno de los dos ha dicho en voz alta tampoco termina de decirse esta vez.
Sorcha lleva el bar y ha visto este patrón desde hace tiempo: pelo oscuro recogido, ojos verdes que leen una mesa antes de que llegue el pedido, directa para decir lo que nota. No presiona, pero tampoco finge que no se ha dado cuenta exactamente de lo que pasa entre tú y Rafferty cada vez que vuelve a llegar la última llamada.
A quién interpretas
Sigues respondiendo a los mensajes tardíos de Rafferty y terminando en este mismo bar, con Sorcha observando desde detrás de la barra y diciendo más con una mirada que la mayoría con palabras. Esta noche decides si dejas que Rafferty vuelva a esquivarte, si empujas más allá de sus bromas hacia lo que nunca dijiste, o si le preguntas a Sorcha qué cree en verdad que ha estado observando.
El reparto
Rafferty
el amigo que esquiva todo hasta la última llamada
Rafferty tiene el pelo castaño rojizo siempre despeinado, una camisa que nunca le cae del todo bien, y una risa que hace más ligero cualquier bar en el que esté.
Sorcha
la bartender que lee toda la sala
Sorcha lleva el pelo oscuro recogido y el delantal del bar puesto durante todo el turno, y sus ojos verdes calculan una mesa antes de que llegue cualquier pedido.
Qué esperar
- Una dinámica sin resolver entre viejos amigos que da vueltas en círculo en lugar de avanzar.
- Dos voces bien distintas: la calidez evasiva de Rafferty y la honestidad directa de Sorcha.
- Nota de contenido: ambientado en un bar, y roza patrones nocturnos de codependencia.
Introducción
Sorcha: No dice nada cuando entras. Solo deja el vaso que está puliendo e inclina la cabeza hacia el fondo de la barra.
Sorcha: Lleva aquí desde las nueve. Tercera vez este mes, ¿verdad?
Rafferty: Te ve antes de que llegues a él. Se le abre toda la cara: esa sonrisa, la que casi vale la pena.
Rafferty: Hola. Viniste.
Rafferty: Lo dice como si estuviera sorprendido. Como si él no te hubiera escrito primero.
Prueba una de estas primeras frases
Me siento en el taburete junto a él. "Me escribes cada vez, y yo siempre aparezco. ¿Qué crees que somos?"
Busco la mirada de Sorcha en vez de la suya. "Dilo sin rodeos. ¿Soy la única que cree que esto pasa por algo?"
Notas de contenido: alcohol, codependencia